a las 7 de la mañana la luz es tenue y muy débil, que, al pasar por los visillos de color rosa palo se convierte en este. El color de la habitación también influye, es blanca pero con una simple gota de rojo cuando se hizo la mezcla; lo que da un color rosa pálido a juego con las cortinas.
La temperatura debajo de las dos mantas y la colcha es perfecta.
Entran rayos de luz muy pequeños por los agujeritos de las persianas que están bajadas.
Desde la cama miras al techo y lo que ves es una mosquitera blanca que cae hasta el suelo. A la derecha es donde se encontraba la ventana y a la izquierda la mesilla de noche y el armario que no es empotrado, es bastante viejo por lo menos se que es mas mayor que yo y, arriba de el siempre ha a habido muchos peluches, que a día de hoy están llenos de polvo; en la pared de enfrente hay un espejo rectangular colocado de forma vertical, que resultaba un poco siniestro quizá. Al lado, un reloj de agujas que no hacía nada más que sonar con su tic-tac y romper el ambiente que había en la habitación. Siguiendo la pared hay un zapatero, esta vacío, bueno creo que había unos tacones de alguna fiesta pasada, si sigues por la pared cual ciego te encuentras la puerta, antigua de madrera dé vil y oscura que chirría y no cierra bien, se atasca la mayoría de las veces.
Olía a óleos, a pinceles limpiados con aguarrás, a aceites para mezclar.
- me encantaría estar allí.
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